Yo no te pedia cenas en la cima de la torre Eiffel ni llamadas cada cinco minutos. Nisiquiera te pedía que estuvieses ahí para mi. Yo quería que pelearas por mi, que cuando te dijiera que no te quería me miraras a los ojos y descubrieras que soy una vil mentirosa. Que cuando te decía que te alejaras, te acercaras y me besaras para provarme que ni yo me creía. Que cuando desviaba tus caricias, me agarraras de la mano y me llevaras lejos de la gente, del ruido, del mundo. Yo quería que derribarras barreras, que me desafiaras a mirarte y decirte que no de frente porque sé que no habría podido. Yo quería que me dijeras le pusieras palabras a mis miradas tímidas, que aceptaras mi cariño silencioso, que entendieras que por ahora es lo único que puedo dar.
Pero ni peleaste, ni intendiste, ni derribaste nada y me dejaste con la culpa de poder haber hecho lo que nunca hice.